¡Ojalá todos los elementos reunidos en esta capilla alrededor del altar del cordero místico, animados por el don del Espíritu Santo, ojalá levanten el alma y el corazón de los visitantes por la alabanza y la gloria eterna de Cristo resucitado!
¡Ojalá también pueda todo mi trabajo participar de la salvación del mundo tan deseada por santo Domingo, él que, de noche, lloraba por los pecadores y, de día, mantenía la alegría!
Padre Kim En Joong
8 de augusto 2001